Jeissa

Sep 17, 2016 | Semblantes

Gioconda Mota Gutiérrez

Jeissa tiene 26 años y vive en el Barrio Unión en Artigas, Caracas. Su familia se vino de Yaracuy hace 11 años procurando una mejor atención en salud para su abuela, quien vive en silla de ruedas hace ya más de 18 años. A su mamá, Jeissa la llama Isa y, a su abuela, “mi mamá”. Isa ha cuidado siempre de la abuela y Jesús, su padre, trabaja como vigilante nocturno.

“Mamá pudo valerse por sí misma cuando, hace 4 años, con gran esfuerzo, construimos para ella un espacio en el que todo estuviera a su alcance desde la silla de ruedas”. Isa pudo emplearse y así avanzan los cinco, con amor, mucho trabajo y sólida unidad familiar.

Maestra especial

Cuando Jeissa tenía 11 años su tía comenzó a llevarla a diario a la escuela donde trabajaba como docente especial con niños y niñas con retardo. Allí, descubrió su vocación: “cada logro de ellos era algo gigante…”. No dudó en escoger educación especial cuando le llegó el momento de la universidad.

Trabajó arduamente para sacar su TSU; primero, en cualquier cosa, hasta que por fin logró el inicio de prácticas y pasantías que fueron moldeando su experiencia como maestra.

Hoy en día, Jeissa trabaja como maestra de chicas y chicos con autismo severo en una institución privada. Da terapias, hace tutorías. Y aunque llega molida al fin de semana, quiere seguir estudiando y sacar su licenciatura.

Las maestras especiales también tienen su historia, es mucho lo que entregan y es invaluable lo que transforman cuando su acción cotidiana surge de la vocación y el amor.

El autismo severo me ha enseñado que aunque se viven muchas situaciones difíciles, no hay que ponerse barreras o límites frente a las posibilidades de ninguna persona. Pueden pellizcar o morder, pero también pueden aprender”.

“Y más aún, si se establece un vínculo con amor, lo cual sólo se logra cuando se hace un verdadero esfuerzo por conectar con ellos(as). Es eso, finalmente, lo que toda persona debe hacer: buscar acercarse, dejar de tratarlos y entenderlos como enfermos“.

Nota: publicado en el periódico “Correo del Orinoco” el 30 de agosto de 2.016

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